Astronomía

¿Por qué este anillo de Einstein es rosado?

¿Por qué este anillo de Einstein es rosado?



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Me está costando entender esta imagen en el artículo de CNN News. Este anillo de luz brillante es de una galaxia distante.

El título (de esta versión del artículo) dice:

Esta imagen muestra observaciones tomadas con el Telescopio Espacial Hubble de la NASA / ESA de dos galaxias ampliadas detrás de cúmulos de galaxias masivas: los halos rosados ​​brillantes revelan el gas que rodea las galaxias distantes y su estructura. El efecto de lente gravitacional de los cúmulos multiplica las imágenes de las galaxias, produciendo hasta 4 imágenes de la misma fuente.

Al tratar de analizar la leyenda, creo que los dos objetos en el centro son imágenes ampliadas de las galaxias en el fondo y, por lo tanto, deberían estar relacionados con la fuente de luz en el anillo de Einstein. Pero son de color amarillo y el anillo es de color rosa.

Pregunta: Entonces, ¿el anillo de Einstein está captando luz no de las galaxias de fondo, sino de un halo de gas a su alrededor? ¿Existe una mejor fuente para leer sobre esta imagen y todo lo que está sucediendo aquí?

La imagen contiene la siguiente etiqueta en la esquina superior derecha:

haga clic para ver el tamaño completo:


El artículo luego dice:

El instrumento MUSE del Very Large Telescope del Observatorio Europeo Austral ha identificado halos alrededor de galaxias distantes. Anteriormente, las imágenes de estos anillos brillantes carecían de detalles, pero los astrónomos pudieron usar un efecto de lente gravitacional de los cúmulos de galaxias para ver los detalles y la estructura.

La lente gravitacional ocurre como un efecto de la teoría de la relatividad general de Albert Einstein: la masa dobla la luz. Entonces, los campos gravitacionales de los cúmulos de galaxias desvían la luz, actuando como una lupa de las galaxias detrás de ellos.

Las mejores observaciones de los halos realizadas por MUSE fueron publicadas el lunes, presentadas por Adélaïde Claeyssens durante la reunión anual de la Sociedad Astronómica Europea en Lyon, Francia. Claeyssens es un Ph.D. estudiante en el Centre de Recherche Astrophysique de Lyon.

Lo que me confunde aún más porque la leyenda menciona a Hubble, pero el artículo menciona datos de MUSE en el VLT. Me pregunto si la imagen es una foto de archivo y solo está relacionada periféricamente con el contenido del artículo de noticias.


De acuerdo, adivinando de manera bastante alocada en ausencia de información sólida ...

La página del comunicado de prensa está aquí; que proporciona un poco más de información que el artículo de noticias e incluye dos imágenes de (diferentes regiones de) el clúster y una pista de que el clúster se llama MACS0940.

Creo que la imagen principal es una composición de color de HST imágenes. Muestra un cúmulo de galaxias (las galaxias amarillas). También es visible la luz de un anillo de Einstein, la lente gravitacional del cúmulo de una (única) galaxia de fondo distante. Las delgadas rayas blancas en forma de anillo dentro de los arcos rosados ​​son la luz estelar de esta galaxia (probablemente luz ultravioleta de estrellas masivas recién formadas); los amplios arcos rosados ​​son (supongo) la emisión Lyman-alfa vista por MUSE. (Entonces la imagen es una combinación de ambos datos HST y MUSE data.) Por lo tanto, es plausible decir que el anillo de Einstein está formado por luz estelar de la galaxia de fondo y emisión (en rosa) de gas dentro y alrededor de esa misma galaxia; la suposición es que dicho gas se encuentra principalmente en un halo alrededor de la galaxia.

La segunda galaxia "ampliada" a la que se hace referencia en el artículo de noticias probablemente se encuentra en una parte diferente del cúmulo y no forma un bonito anillo de Einstein; presumiblemente son las cuatro manchas rosas en la segunda imagen de la página del comunicado de prensa.

Este es el resumen de un HST propuesta en la que Claeyssens era co-yo; los datos se tomaron el 1 de mayo de 2019, por lo que es plausible que la imagen sea de esas observaciones:

Las observaciones recientes de espectroscopía de campo integral profundo utilizando VLT / MUSE revelaron dos arcos con lentes de alto desplazamiento al rojo (z> 4) en el cúmulo de galaxias MACS0940. En particular, ambas galaxias con lentes muestran una emisión Lyman-alfa muy extendida (> 5 segundos de arco) ... una de estas galaxias forma un anillo de Einstein casi completo, con el arco Lyman-alfa alcanzando una extensión inigualable de 30 segundos de arco.


Los científicos detectan por primera vez el zumbido de un agujero negro recién nacido

Si la teoría de la relatividad general de Albert Einstein es cierta, entonces un agujero negro, nacido de las colisiones cósmicamente temblorosas de dos agujeros negros masivos, debería "sonar" como consecuencia, produciendo ondas gravitacionales como una campana golpeada que reverbera las ondas sonoras. Einstein predijo que el tono y la desintegración particulares de estas ondas gravitacionales deberían ser una firma directa de la masa y el giro del agujero negro recién formado.

Ahora, físicos del MIT y de otros lugares han "escuchado" el zumbido de un agujero negro infantil por primera vez, y han descubierto que el patrón de este zumbido predice, de hecho, la masa y el giro del agujero negro, más evidencia de que Einstein fue bien todo el tiempo.

Los hallazgos, publicados hoy en Cartas de revisión física, también favorecen la idea de que los agujeros negros carecen de cualquier tipo de "pelo", una metáfora que se refiere a la idea de que los agujeros negros, según la teoría de Einstein, deberían exhibir solo tres propiedades observables: masa, espín y carga eléctrica. Todas las demás características, que el físico John Wheeler denominó "cabello", deberían ser absorbidas por el propio agujero negro y, por lo tanto, serían inobservables.

Los hallazgos del equipo de hoy apoyan la idea de que los agujeros negros, de hecho, no tienen pelo. Los investigadores pudieron identificar el patrón del sonido de un agujero negro y, utilizando las ecuaciones de Einstein, calcularon la masa y el giro que debería tener el agujero negro, dado su patrón de sonido. Estos cálculos coincidieron con las mediciones de la masa y el giro del agujero negro realizadas previamente por otros.

Si los cálculos del equipo se desviaron significativamente de las mediciones, habría sugerido que el sonido del agujero negro codifica propiedades distintas de la masa, el giro y la carga eléctrica, una prueba tentadora de la física más allá de lo que la teoría de Einstein puede explicar. Pero resulta que el patrón de timbre del agujero negro es una firma directa de su masa y giro, lo que respalda la noción de que los agujeros negros son gigantes calvos, que carecen de propiedades extrañas parecidas a pelos.

"Todos esperamos que la relatividad general sea correcta, pero esta es la primera vez que lo confirmamos de esta manera", dice el autor principal del estudio, Maximiliano Isi, becario Einstein de la NASA en el Instituto Kavli de Astrofísica e Investigación Espacial del MIT. "Esta es la primera medida experimental que logra probar directamente el teorema sin pelo. No significa que los agujeros negros no puedan tener pelo. Significa que la imagen de los agujeros negros sin pelo vive un día más".

Un chirrido, decodificado

El 9 de septiembre de 2015, los científicos hicieron la primera detección de ondas gravitacionales: ondas infinitesimales en el espacio-tiempo, que emanan de fenómenos cósmicos violentos y distantes. La detección, denominada GW150914, fue realizada por LIGO, el Observatorio de ondas gravitacionales del interferómetro láser. Una vez que los científicos eliminaron el ruido y ampliaron la señal, observaron una forma de onda que creció rápidamente antes de desvanecerse. Cuando tradujeron la señal en sonido, escucharon algo parecido a un "chirrido".

Los científicos determinaron que las ondas gravitacionales fueron provocadas por la inspiración rápida de dos agujeros negros masivos. El pico de la señal, la parte más fuerte del chirrido, se vinculó con el mismo momento en que los agujeros negros chocaron, fusionándose en un solo agujero negro nuevo. Si bien este agujero negro infantil probablemente emitió ondas gravitacionales propias, los físicos asumieron que su sonido característico sería demasiado débil para descifrarlo en medio del clamor de la colisión inicial.

Isi y sus colegas, sin embargo, encontraron una manera de extraer la reverberación del agujero negro de los momentos inmediatamente posteriores al pico de la señal. En un trabajo anterior dirigido por el coautor de Isi, Matthew Giesler, el equipo demostró a través de simulaciones que dicha señal, y en particular la parte inmediatamente posterior al pico, contiene "matices", una familia de tonos fuertes y de corta duración. Cuando volvieron a analizar la señal, teniendo en cuenta los matices, los investigadores descubrieron que podían aislar con éxito un patrón de timbre que era específico de un agujero negro recién formado.

En el nuevo artículo del equipo, los investigadores aplicaron esta técnica a los datos reales de la detección del GW150914, concentrándose en los últimos milisegundos de la señal, inmediatamente después del pico del chirrido. Teniendo en cuenta los matices de la señal, pudieron discernir un zumbido proveniente del nuevo agujero negro infantil. Específicamente, identificaron dos tonos distintos, cada uno con un tono y una tasa de decaimiento que pudieron medir.

"Detectamos una señal de onda gravitacional general que se compone de múltiples frecuencias, que se desvanecen a diferentes velocidades, como los diferentes tonos que componen un sonido", dice Isi. "Cada frecuencia o tono corresponde a una frecuencia vibratoria del nuevo agujero negro".

Escuchando más allá de Einstein

La teoría de la relatividad general de Einstein predice que el tono y la desintegración de las ondas gravitacionales de un agujero negro deberían ser un producto directo de su masa y giro. Es decir, un agujero negro de una masa y un giro determinados solo puede producir tonos de cierto tono y decadencia. Como prueba de la teoría de Einstein, el equipo utilizó las ecuaciones de la relatividad general para calcular la masa y el giro del agujero negro recién formado, dados el tono y la caída de los dos tonos que detectaron.

Descubrieron que sus cálculos coincidían con las mediciones de la masa y el giro del agujero negro realizadas previamente por otros. Isi dice que los resultados demuestran que los investigadores pueden, de hecho, usar las partes más fuertes y detectables de una señal de onda gravitacional para discernir el sonido de un nuevo agujero negro, donde antes, los científicos asumían que este sonido solo podía detectarse dentro del extremo mucho más débil. de la señal de onda gravitacional, y solo con instrumentos mucho más sensibles que los que existen actualmente.

"Esto es emocionante para la comunidad porque muestra que este tipo de estudios son posibles ahora, no en 20 años", dice Isi.

A medida que LIGO mejore su resolución y se conecten instrumentos más sensibles en el futuro, los investigadores podrán utilizar los métodos del grupo para "escuchar" el zumbido de otros agujeros negros recién nacidos. Y si captan tonos que no coinciden del todo con las predicciones de Einstein, esa podría ser una perspectiva aún más emocionante.

"En el futuro, tendremos mejores detectores en la Tierra y en el espacio, y seremos capaces de ver no solo dos, sino decenas de modos, y precisar sus propiedades con precisión", dice Isi. "Si estos no son agujeros negros como predice Einstein, si son objetos más exóticos como agujeros de gusano o estrellas de bosones, es posible que no suenen de la misma manera y tendremos la oportunidad de verlos".

Esta investigación fue apoyada, en parte, por la NASA, la Fundación Sherman Fairchild, la Fundación Simons y la Fundación Nacional de Ciencias.


El espectáculo gravitacional más fuerte del universo

Seis ejemplos de las fuertes lentes gravitacionales que el Telescopio Espacial Hubble descubrió y fotografió. . [+] Crédito de la imagen: NASA, ESA, C. Faure (Zentrum für Astronomie, Universidad de Heidelberg) y J.P. Kneib (Laboratoire d'Astrophysique de Marseille).

En 1919, un eclipse solar resultó ser una de las mayores predicciones de Einstein: que la masa curva el espacio y hace que la luz de las estrellas se doble.

Desarrollo positivo de la placa fotográfica del eclipse solar de 1919. Se pueden ver las estrellas. [+] marcado por líneas verticales. Crédito de la imagen: F. W. Dyson, A. S. Eddington y C. Davidson, 1919.

Con objetos incluso más masivos que las estrellas, como galaxias, cuásares o cúmulos de galaxias, la gravedad puede hacer más que doblar la luz ligeramente: puede actuar como una lente.

Esta imagen ilustra un efecto de lente gravitacional. Crédito de la imagen: NASA, ESA y Johan Richard. [+] (Caltech, EE.UU.) Agradecimientos: Davide de Martin y James Long (ESA / Hubble).

Así como las lentes ópticas pueden enfocar o distorsionar la luz, las lentes gravitacionales curvan el espacio de manera tan significativa que magnifican y estiran los objetos distantes del fondo.

Las distorsiones de las lentes del cúmulo de galaxias Abell 2390. Crédito de la imagen: NASA, ESA y Johan Richard. [+] (Caltech, EE.UU.) Agradecimientos: Davide de Martin y James Long (ESA / Hubble).

Normalmente, una buena alineación distorsionará una galaxia de fondo en dos arcos: uno radial apuntando hacia afuera de la masa de primer plano y uno tangencial que forma un arco alrededor de la masa.

Cúmulo de galaxias Abell 2218, con muchos arcos característicos de lentes gravitacionales. Credito de imagen: . [+] NASA, ESA y Johan Richard (Caltech, EE. UU.) Agradecimientos: Davide de Martin y James Long (ESA / Hubble).

Ocasionalmente, una alineación aún mejor creará múltiples imágenes del mismo objeto.

El cúmulo de galaxias Abell 68 y sus numerosas galaxias de fondo distorsionadas y con lentes. Credito de imagen: . [+] NASA y ESA. Reconocimiento: N. Rose.

La curvatura del espacio obliga a que algunos caminos de luz tarden más en llegar que otros, lo que significa que estamos viendo el mismo objeto de fondo en diferentes momentos.

Una supernova con imágenes cuádruples, gracias a lentes gravitacionales. Crédito de la imagen: NASA, ESA y S.. [+] Rodney (JHU) y el equipo de FrontierSN T. Treu (UCLA), P. Kelly (UC Berkeley), y el equipo de GLASS J. Lotz (STScI) y el equipo de Frontier Fields M. Postman (STScI) y el CLASH equipo y Z. Levay (STScI).

Lo más espectacular es que hemos podido ver una supernova distante "repetirse" debido a este efecto de lente.

Un anillo de Einstein en forma de herradura, apenas por debajo de la alineación perfecta necesaria para un anillo de 360 ​​grados. . [+] Crédito de la imagen: ESA / Hubble & amp NASA.

En la alineación más perfecta de todas, aparecerá un anillo completo de 360º debido a la lente gravitacional: una Anillo de Einstein.

El sistema de doble lente gravitacional, SDSSJ0946 + 1006, que muestra una rareza casi doblemente perfecta. [+] alineación. Crédito de la imagen: NASA, ESA y R. Gavazzi y T. Treu (Universidad de California, Santa Bárbara).

Aunque la ciencia predijo estos lentes durante décadas, el primero no se observó hasta Twin Quasar de 1979.

El Twin Quasar QSO 0957 + 561, como lente gravitacional de la enorme galaxia elíptica, YGKOW G1,. [+] cuatro mil millones de años luz de distancia. Esta fue la primera lente gravitacional jamás descubierta, en 1979. Crédito de la imagen: ESA / Hubble & amp NASA.


Astronomía sin telescopio & # 8211 Nudos en el espacio

Así que finalmente posee el más valioso de los productos, un agujero de gusano atravesable & # 8211 y de alguna manera u otra agarra un extremo y lo acelera a una velocidad muy rápida.

Es posible que esto solo le lleve un par de semanas, ya que acelera a la misma velocidad que su extremo del agujero de gusano. Pero para un amigo que se ha sentado esperando en la primera entrada del agujero de gusano, la dilatación del tiempo significa que pueden haber pasado diez años mientras ha estado jugando a velocidades cercanas a la de la luz con el otro extremo del agujero de gusano.

Entonces, cuando decide viajar de regreso a través del agujero de gusano para ver a su amigo, naturalmente mantiene su propio marco de referencia y, por lo tanto, su propio tiempo adecuado, como se indica al observar el reloj en su muñeca. Entonces, cuando emerja en el otro extremo del agujero de gusano, puede sorprender a su pareja anciana con un periódico que tomó de 2011 & # 8211 ya que ahora vive en 2021.

Animas a tu amigo a volver contigo a través del agujero de gusano & # 8211 y viajando diez años atrás en el tiempo hasta 2011, pasa unos días agradables siguiendo a su yo diez años más joven, enviando mensajes de texto crípticos que animan a su yo más joven a inventar. Aluminio transparente. Sin embargo, su amigo está decepcionado al descubrir que cuando ambos viajan de regreso a través del agujero de gusano al 2021, su cuenta bancaria sigue siendo deprimente, porque el agujero de gusano está conectado a lo que se ha convertido en un universo alternativo & # 8211 donde el evento de viaje en el tiempo que acaba de experimentado, nunca sucedió.

También te das cuenta de que tu máquina del tiempo de agujeros de gusano tiene otros límites. Puede acelerar aún más su extremo del agujero de gusano a 100 o incluso 1000 años de dilatación del tiempo, pero sigue siendo cierto que solo puede viajar en el tiempo hasta 2011, cuando decidió por primera vez acelerar su extremo del agujero de gusano.

Pero de todos modos, ¿no sería genial si algo de esto fuera realmente posible? Si miraste hacia el universo para intentar observar un agujero de gusano atravesable & # 8211, podrías empezar buscando un anillo de Einstein. Una fuente de luz de otro universo (o una fuente de luz de un tiempo diferente en un análogo de este universo) debe ser 'reflejada' por el espacio-tiempo deformado del agujero de gusano & # 8211 si el agujero de gusano y la fuente de luz están en su directo línea de visión. Si todo eso es plausible, entonces la fuente de luz debería aparecer como un anillo de luz brillante.

Las firmas de luz teóricas de un agujero de gusano tipo 'ringhole' en forma de rosquilla y una 'máquina del tiempo' de botella de Klein. La firma del ringhole es un anillo doble de Einstein, y la firma de la botella de Klein son dos espirales truncadas concéntricas. Una máquina del tiempo de botella de Klein es un agujero de gusano de espacio-tiempo deformado donde la salida tiene la misma posición espacial que la entrada, por lo que atravesarlo significa que solo debes viajar en el tiempo. Crédito: González-Díaz y Alonso-Serrano.

De hecho, hay muchos de estos anillos de Einstein, pero una causa más mundana de su existencia se atribuye generalmente a la lente gravitacional de un objeto masivo (como un cúmulo galáctico) situado entre usted y una fuente de luz brillante. que todavía están en nuestro universo.

Una carta teórica reciente ha propuesto que un anillo en lugar de una estructura de agujero de gusano podría surgir de un conjunto improbable de circunstancias (es decir, esto es pura teoría, es mejor ir con él). Entonces, en lugar de un tubo recto, podría tener una conexión en forma de "rosquilla" toroidal con un universo alternativo, que luego debería crear un anillo de Einstein doble, siendo dos círculos concéntricos de luz.

Este es un fenómeno mucho más raro y los autores sugieren que la única instancia bien conocida (SDSSJ0946 + 1006) debe ser explicada por la alineación fortuita de tres cúmulos galácticos masivos, lo que está empezando a estirar un poco la creencia ... ¿tal vez?

Ya sea que encuentre o no un argumento convincente, los autores proponen que si existiera un agujero de gusano de botella de Klein & # 8211 se crearía un fenómeno visual tan improbable (dos espirales de luz concéntricas truncadas) que seguramente entonces podríamos conceder que estructuras tan exóticas ¿existe?

Y está bien, si alguna vez observamos dos espirales concéntricas truncadas en el cielo, podríamos hacer una pausa para pensar. Mira este espacio.


¡Einstein lo clavó! Las ondas gravitacionales existen

Los científicos prueban la teoría de Einstein después de observar la colisión de agujeros negros.

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Visualización de las ondas gravitacionales causadas por la fusión de dos agujeros negros.

Los científicos acaban de descubrir las ondas de Einstein en el tejido del espacio-tiempo.

Hace un siglo, la Teoría de la Relatividad General de Albert Einstein cambió la comprensión humana del espacio y el tiempo. Desde una velocidad fija de la luz hasta la existencia de ondas gravitacionales, en 1916 nació la era moderna de la física teórica.

El jueves, los investigadores del proyecto del Observatorio de ondas gravitacionales del interferómetro láser anunciaron que tienen pruebas sólidas de la existencia de ondas gravitacionales, perturbaciones en la estructura del espacio-tiempo.

Más allá de probar la teoría de Einstein, el descubrimiento nos acerca un paso más a una gran teoría unificada: el santo grial de la física que proporciona una explicación integral del universo tal como lo conocemos.

Un equipo de científicos de LIGO dijo el jueves que habían observado ondas gravitacionales, creadas hace 1.300 millones de años por una colisión entre dos agujeros negros. Estas olas se detectaron el 14 de septiembre de 2015, solo tres días después de que la instalación se volviera a encender después de una actualización de cinco años.

El descubrimiento marca no solo la primera vez que se confirman las ondas gravitacionales, sino la primera vez que los investigadores observan agujeros negros binarios. El primer vistazo a las ondas gravitacionales también brindó una mirada sin precedentes a un fenómeno cósmico que de otra manera ha sido esquivo, probando por primera vez que las ondas existen y sugiriendo que las fusiones de agujeros negros son más pesadas y más comunes de lo que se pensaba anteriormente. La investigación se publica en la revista Physical Review Letters.

"Este es un nuevo tipo de astronomía: observar el universo usando la gravedad misma", dijo Shane L. Larson, profesor asociado de investigación en la Universidad Northwestern y astrónomo en el Planetario Adler en Chicago. "No podemos 'ver' agujeros negros con telescopios. Esta es la primera vez que los agujeros negros se detectan directamente midiéndolos, a través de su gravedad, en lugar de medir el efecto que tienen sobre otra materia del universo".

Animación de ondas gravitacionales producidas por una órbita binaria rápida.

¿Cómo imaginas las ondas gravitacionales? Piense en el espacio-tiempo como una sábana tensa. Hacer rodar una bola a lo largo de la hoja hace que se curve. A medida que la bola se mueve, la curvatura de la hoja se mueve y ciertos objetos que se mueven rápidamente provocan ondulaciones a lo largo de la hoja.

La teoría original de Einstein propuso que a medida que la masa cambia de posición, provoca una ondulación en el campo gravitacional del universo, una onda que viaja a la velocidad de la luz hacia afuera desde la fuente. Las ondas gravitacionales son causadas por objetos como planetas giratorios de formas extrañas y agujeros negros binarios y sistemas estelares. Las teorías también sugieren que las supernovas, e incluso el propio Big Bang, son una fuente de ondas gravitacionales. Puede leer más sobre ellos en Einstein Online.

Ahora que LIGO ha detectado estas ondas, los investigadores tienen una forma completamente nueva de estudiar estos objetos y eventos. En el caso de los agujeros negros, que son muy difíciles de estudiar, ya que no podemos verlos directamente, podría abrir la investigación de par en par. Los investigadores pueden incluso mirar hacia atrás a solo una fracción de segundo después del Big Bang, algo que es imposible con otros métodos.

'De repente sabemos escuchar'

Detente y piensa en eso por un segundo. Puede que finalmente podamos ver el comienzo de los tiempos. El universo. Todo lo que hay.

"Las ondas gravitacionales son similares a las ondas sonoras que viajan por el espacio a la velocidad de la luz", dijo David Blair, profesor de la Universidad de Australia Occidental. "

Hasta ahora la humanidad ha estado sorda al universo. De repente sabemos escuchar.

El universo ha hablado y nosotros lo hemos entendido ".

La instalación de LIGO utiliza dos brazos de 4 kilómetros (2.5 millas) en forma de L como "antenas" para rastrear ondas gravitacionales. Cada brazo contiene un interferómetro, una serie de láseres y espejos que detectan los diminutos movimientos que causarían las ondas gravitacionales, movimientos 10.000 veces más pequeños que un protón.

Pero detectar ondas gravitacionales no es fácil de hacer. La gravedad es, para algo que une al universo, sorprendentemente débil. Durante casi una década, las instalaciones de LIGO no detectaron ondas gravitacionales. Cinco años de actualizaciones llevaron a la puesta en marcha de Advanced LIGO en septiembre de 2015, y ha identificado ondas gravitacionales en menos de seis meses, incluso calculando una ubicación aproximada. La adición de una tercera instalación permitirá al equipo triangular las ondas para encontrar con precisión su origen. Se planean dos detectores más más adelante.

Robert Ward, un científico de la Universidad Nacional de Australia que instaló los interferómetros, explica cómo funciona Advanced LIGO.

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"Las ondas gravitacionales afectarán a las masas que pueden moverse libremente bajo la influencia de la gravedad al cambiar la distancia entre ellas. Esto se describe a menudo en la onda 'estirando y apretando el espacio entre las masas'. Medimos la distancia entre las dos masas colocándoles espejos de alta calidad y luego haciendo rebotar los rayos láser en esos espejos. Luego, calculamos el tiempo que tarda en regresar el rayo láser y, dado que conocemos la velocidad de la luz, eso nos permite medir la distancia. Por supuesto, es más y menos complicado que eso, pero esa es la idea básica ".

Ahora que el equipo de LIGO ha observado estas ondas, abrirán caminos no solo para estudiar objetos oscuros con mayor profundidad, sino también un nuevo medio para descubrir objetos previamente desconocidos, al igual que los radiotelescopios localizados indetectables por telescopios de luz visible.

En otras palabras, la astronomía de ondas gravitacionales marcará el comienzo de una era completamente nueva de descubrimiento espacial.

"Cosas que nunca deberíamos tener derecho a ver (agujeros negros en colisión, estrellas de neutrones que se fusionan, colisiones gigantescas de galaxias) ahora se nos pueden revelar de forma rutinaria. Estamos preparados para descubrir tipos completamente nuevos de fenómenos, y ahora recibiremos por completo nuevos conocimientos sobre objetos familiares ", dijo el astrónomo Bryan Gaensler, director del Instituto Dunlap de Astronomía y Astrofísica de la Universidad de Toronto y director científico canadiense de SKA, que no ha trabajado en el proyecto LIGO.

"Ha habido muchos aspectos científicos destacados de la física y la astronomía en los últimos años: el bosón de Higgs, el aterrizaje de una sonda en un cometa y un sorprendente sobrevuelo de Plutón", dijo. "Pero todo esto queda eclipsada por lo que se ha anunciado esta semana.


Cómo se encontraron las primeras ondas gravitacionales

Nota: El 3 de octubre de 2017, la Real Academia Sueca de Ciencias anunció que el Premio Nobel de Física se otorgaría a Rainer Weiss, Kip Thorne y Barry Barish, tres pioneros en el estudio de las ondas gravitacionales.

Hace poco más de mil millones de años, muchos millones de galaxias de aquí, un par de agujeros negros chocaron. Se habían estado dando vueltas el uno al otro durante eones en una especie de danza de apareamiento, ganando ritmo con cada órbita, acercándose cada vez más. En el momento en que estuvieron a unos cientos de millas de distancia, giraban casi a la velocidad de la luz, liberando grandes estremecimientos de energía gravitacional. El espacio y el tiempo se distorsionaron, como agua hirviendo. En la fracción de segundo que tardaron los agujeros negros en fusionarse finalmente, irradiaron cien veces más energía que todas las estrellas del universo juntas. Formaron un nuevo agujero negro, sesenta y dos veces más pesado que nuestro sol y casi tan ancho como el estado de Maine. Mientras se suavizaba, asumiendo la forma de una esfera ligeramente aplanada, escaparon algunos últimos temblores de energía. Luego, el espacio y el tiempo volvieron a quedar en silencio.

Las olas ondulaban hacia afuera en todas direcciones, debilitándose a medida que avanzaban. En la Tierra, los dinosaurios surgieron, evolucionaron y se extinguieron. Las olas continuaron. Hace unos cincuenta mil años, entraron en nuestra propia galaxia, la Vía Láctea, al igual que Homo sapiens estaban comenzando a reemplazar a nuestros primos neandertales como la especie de simio dominante del planeta. Hace cien años, Albert Einstein, uno de los miembros más avanzados de la especie, predijo la existencia de las olas, inspirando décadas de especulación y búsqueda infructuosa. Hace veintidós años, comenzó la construcción de un enorme detector, el Observatorio de ondas gravitacionales del interferómetro láser (LIGO). Luego, el 14 de septiembre de 2015, poco antes de las once de la mañana, hora de Europa Central, las ondas alcanzaron la Tierra. Marco Drago, un estudiante postdoctoral italiano de 32 años y miembro de la LIGO Scientific Collaboration, fue la primera persona en notarlos. Estaba sentado frente a su computadora en el Instituto Albert Einstein, en Hannover, Alemania, viendo la LIGO datos de forma remota. Las ondas aparecieron en su pantalla como un garabato comprimido, pero los oídos más exquisitos del universo, sintonizados con vibraciones de menos de una billonésima de pulgada, habrían escuchado lo que los astrónomos llaman un chirrido, un leve chillido de bajo a alto. Esta mañana, en una conferencia de prensa en Washington, D.C., el LIGO El equipo anunció que la señal constituye la primera observación directa de ondas gravitacionales.

Cuando Drago vio la señal, se quedó atónito. “Fue difícil entender qué hacer”, me dijo. Informó a un colega, que tuvo la presencia de ánimo para llamar al LIGO sala de operaciones, en Livingston, Louisiana. La palabra comenzó a circular entre el millar de científicos involucrados en el proyecto. En California, David Reitze, director ejecutivo de la LIGO Laboratorio, vio a su hija irse a la escuela y se dirigió a su oficina, en Caltech, donde fue recibido por un aluvión de mensajes. "No recuerdo exactamente lo que dije", me dijo. “Fue así: 'Mierda, ¿qué es esto?'” Vicky Kalogera, profesora de física y astronomía en la Universidad Northwestern, estuvo en reuniones todo el día y no escuchó las noticias hasta la hora de la cena. “Mi esposo me pidió que pusiera la mesa”, dijo. "Lo estaba ignorando por completo, hojeando todos estos correos electrónicos extraños y pensando, ¿Qué está pasando?" Rainer Weiss, el físico de 83 años que sugirió por primera vez construir LIGO, en 1972, estaba de vacaciones en Maine. Se conectó, vio la señal y gritó "¡Dios mío!" lo suficientemente fuerte que su esposa y su hijo adulto llegaron corriendo.

Los colaboradores iniciaron el arduo proceso de verificación doble, triple y cuádruple de sus datos. "Estamos diciendo que hicimos una medición que es aproximadamente una milésima del diámetro de un protón, que nos dice acerca de dos agujeros negros que se fusionaron hace más de mil millones de años", dijo Reitze. "Esa es una afirmación bastante extraordinaria y necesita pruebas extraordinarias". Mientras tanto, el LIGO los científicos juraron el secreto absoluto. A medida que se difundieron los rumores sobre el hallazgo, desde finales de septiembre hasta esta semana, la emoción de los medios aumentó y hubo rumores sobre un Premio Nobel. Pero los colaboradores le dieron a cualquiera que preguntara al respecto una versión abreviada de la verdad: que todavía estaban analizando datos y no tenían nada que anunciar. Kalogera ni siquiera se lo había dicho a su marido.

LIGO consta de dos instalaciones, separadas por casi mil novecientas millas, aproximadamente un vuelo de tres horas y media en un avión de pasajeros, pero un viaje de menos de diez milésimas de segundo para una onda gravitacional. El detector en Livingston, Louisiana, se encuentra en un pantano al este de Baton Rouge, rodeado por un bosque de pinos comercial, el de Hanford, Washington, se encuentra en el extremo suroeste del sitio nuclear más contaminado de los Estados Unidos, en medio de artemisa del desierto, hierba rodadora, y reactores fuera de servicio. En ambos lugares, un par de tuberías de hormigón de unos tres metros y medio de alto se extienden en ángulo recto en la distancia, de modo que desde lo alto las instalaciones se asemejan a escuadras de carpintero. Las tuberías son tan largas (casi dos millas y media) que deben elevarse del suelo una yarda en cada extremo para mantenerlas planas mientras la Tierra se curva debajo de ellas.

LIGO es parte de un esfuerzo mayor para explorar una de las implicaciones más esquivas de la teoría de la relatividad general de Einstein. La teoría, en pocas palabras, establece que el espacio y el tiempo se curvan en presencia de masa, y que esta curvatura produce el efecto conocido como gravedad. Cuando dos agujeros negros se orbitan entre sí, se estiran y aprietan el espacio-tiempo como niños corriendo en círculos en un trampolín, creando vibraciones que viajan hasta el mismo borde, estas vibraciones son ondas gravitacionales. Pasan a través de nosotros todo el tiempo, desde fuentes a través del universo, pero debido a que la gravedad es mucho más débil que las otras fuerzas fundamentales de la naturaleza —el electromagnetismo, por ejemplo, o las interacciones que unen un átomo— nunca las sentimos. Einstein thought it highly unlikely that they would ever be detected. He twice declared them nonexistent, reversing and then re-reversing his own prediction. A skeptical contemporary noted that the waves seemed to “propagate at the speed of thought.”

Nearly five decades passed before someone set about building an instrument to detect gravitational waves. The first person to try was an engineering professor at the University of Maryland, College Park, named Joe Weber. He called his device the resonant bar antenna. Weber believed that an aluminum cylinder could be made to work like a bell, amplifying the feeble strike of a gravitational wave. When a wave hit the cylinder, it would vibrate very slightly, and sensors around its circumference would translate the ringing into an electrical signal. To make sure he wasn’t detecting the vibrations of passing trucks or minor earthquakes, Weber developed several safeguards: he suspended his bars in a vacuum, and he ran two of them at a time, in separate locations—one on the campus of the University of Maryland, and one at Argonne National Laboratory, near Chicago. If both bars rang in the same way within a fraction of a second of each other, he concluded, the cause might be a gravitational wave.

In June of 1969, Weber announced that his bars had registered something. Physicists and the media were thrilled the Times reported that “a new chapter in man’s observation of the universe has been opened.” Soon, Weber started reporting signals on a daily basis. But doubt spread as other laboratories built bars that failed to match his results. By 1974, many had concluded that Weber was mistaken. (He continued to claim new detections until his death, in 2000.)

Weber’s legacy shaped the field that he established. It created a poisonous perception that gravitational-wave hunters, as Weiss put it, are “all liars and not careful, and God knows what.” That perception was reinforced in 2014, when scientists at BICEP2, a telescope near the South Pole, detected what seemed to be gravitational radiation left over from the Big Bang the signal was real, but it turned out to be a product of cosmic dust. Weber also left behind a group of researchers who were motivated by their inability to reproduce his results. Weiss, frustrated by the difficulty of teaching Weber’s work to his undergraduates at the Massachusetts Institute of Technology, began designing what would become LIGO. “I couldn’t understand what Weber was up to,” he said in an oral history conducted by Caltech in 2000. “I didn’t think it was right. So I decided I would go at it myself.”

In the search for gravitational waves, “most of the action takes place on the phone,” Fred Raab, the head of LIGO’s Hanford site, told me. There are weekly meetings to discuss data and fortnightly meetings to discuss coördination between the two detectors, with collaborators in Australia, India, Germany, the United Kingdom, and elsewhere. “When these people wake up in the middle of the night dreaming, they’re dreaming about the detector,” Raab said. “That’s how intimate they have to be with it,” he explained, to be able to make the fantastically complex instrument that Weiss conceived actually work.

Weiss’s detection method was altogether different from Weber’s. His first insight was to make the observatory “L”-shaped. Picture two people lying on the floor, their heads touching, their bodies forming a right angle. When a gravitational wave passes through them, one person will grow taller while the other shrinks a moment later, the opposite will happen. As the wave expands space-time in one direction, it necessarily compresses it in the other. Weiss’s instrument would gauge the difference between these two fluctuating lengths, and it would do so on a gigantic scale, using miles of steel tubing. “I wasn’t going to be detecting anything on my tabletop,” he said.

To achieve the necessary precision of measurement, Weiss suggested using light as a ruler. He imagined putting a laser in the crook of the “L.” It would send a beam down the length of each tube, which a mirror at the other end would reflect back. The speed of light in a vacuum is constant, so as long as the tubes were cleared of air and other particles the beams would recombine at the crook in synchrony—unless a gravitational wave happened to pass through. In that case, the distance between the mirrors and the laser would change slightly. Since one beam would now be covering a shorter distance than its twin, they would no longer be in lockstep by the time they got back. The greater the mismatch, the stronger the wave. Such an instrument would need to be thousands of times more sensitive than any previous device, and it would require delicate tuning in order to extract a signal of vanishing weakness from the planet’s omnipresent din.

Weiss wrote up his design in the spring of 1972, as part of his laboratory’s quarterly progress report. The article never appeared in a scientific journal—it was an idea, not an experiment—but according to Kip Thorne, an emeritus professor at Caltech who is perhaps best known for his work on the movie “Interstellar,” “it is one of the greatest papers ever written.” Thorne doesn’t recall reading Weiss’s report until later. “If I had read it, I had certainly not understood it,” he said. Indeed, Thorne’s landmark textbook on gravitational theory, co-authored with Charles Misner and John Wheeler and first published in 1973, contained a student exercise designed to demonstrate the impracticability of measuring gravitational waves with lasers. “I turned around on that pretty quickly,” he told me.

Thorne’s conversion occurred in a hotel room in Washington, D.C., in 1975. Weiss had invited him to speak to a panel of NASA scientists. The evening before the meeting, the two men got to talking. “I don’t remember how it happened, but we shared the hotel room that night,” Weiss said. They sat at a tiny table, filling sheet after sheet of paper with sketches and equations. Thorne, who was raised Mormon, drank Dr Pepper Weiss smoked a corncob pipe stuffed with Three Nuns tobacco. “There are not that many people in the world that you can talk to like that, where both of you have been thinking about the same thing for years,” Weiss said. By the time Thorne got back to his own room, the sky was turning pink.

At M.I.T., Weiss had begun assembling a small prototype detector with five-foot arms. But he had trouble getting support from departmental administrators, and many of his colleagues were also skeptical. One of them, an influential astrophysicist and relativity expert named Phillip Morrison, was firmly of the opinion that black holes did not exist—a viewpoint that many of his contemporaries shared, given the paucity of observational data. Since black holes were some of the only cosmic phenomena that could theoretically emit gravitational waves of significant size, Morrison believed that Weiss’s instrument had nothing to find. Thorne had more success: by 1981, there was a prototype under way at Caltech, with arms a hundred and thirty-one feet long. A Scottish physicist named Ronald Drever oversaw its construction, improving on Weiss’s design in the process.

In 1990, after years of studies, reports, presentations, and committee meetings, Weiss, Thorne, and Drever persuaded the National Science Foundation to fund the construction of LIGO. The project would cost two hundred and seventy-two million dollars, more than any N.S.F.-backed experiment before or since. “That started a huge fight,” Weiss said. “The astronomers were dead-set against it, because they thought it was going to be the biggest waste of money that ever happened.” Many scientists were concerned that LIGO would sap money from other research. Rich Isaacson, a program officer at the N.S.F. at the time, was instrumental in getting the observatory off the ground. “He and the National Science Foundation stuck with us and took this enormous risk,” Weiss said.

“It never should have been built,” Isaacson told me. “It was a couple of maniacs running around, with no signal ever having been discovered, talking about pushing vacuum technology y laser technology y materials technology y seismic isolation and feedback systems orders of magnitude beyond the current state of the art, using materials that hadn’t been invented yet.” But Isaacson had written his Ph.D. thesis on gravitational radiation, and he was a firm believer in LIGO’s theoretical underpinnings. “I was a mole for the gravitational-wave community inside the N.S.F.,” he said.

In their proposal, the LIGO team warned that their initial design was unlikely to detect anything. Nonetheless, they argued, an imperfect observatory had to be built in order to understand how to make a better one. “There was every reason to imagine this was going to fail,” Isaacson said. He persuaded the N.S.F. that, even if no signal was registered during the first phase, the advances in precision measurement that came out of it would likely be worth the investment. Ground was broken in early 1994.

It took years to make the most sensitive instrument in history insensitive to everything that is not a gravitational wave. Emptying the tubes of air demanded forty days of pumping. The result was one of the purest vacuums ever created on Earth, a trillionth as dense as the atmosphere at sea level. Still, the sources of interference were almost beyond reckoning—the motion of the wind in Hanford, or of the ocean in Livingston imperfections in the laser light as a result of fluctuations in the power grid the jittering of individual atoms within the mirrors distant lightning storms. All can obscure or be mistaken for a gravitational wave, and each source had to be eliminated or controlled for. One of LIGO’s systems responds to minuscule seismic tremors by activating a damping system that pushes on the mirrors with exactly the right counterforce to keep them steady another monitors for disruptive sounds from passing cars, airplanes, or wolves.

“There are ten thousand other tiny things, and I really mean ten thousand,” Weiss said. “And every single one needs to be working correctly so that nothing interferes with the signal.” When his colleagues make adjustments to the observatory’s interior components, they must set up a portable clean room, sterilize their tools, and don what they call bunny suits—full-body protective gear—lest a skin cell or a particle of dust accidentally settle on the sparkling optical hardware.

The first iteration of the observatory—Initial LIGO, as the team now calls it—was up and running in 2001. During the next nine years, the scientists measured and refined their instruments’ performance and improved their data-analysis algorithms. In the meantime, they used the prototype at Caltech and a facility in Germany to develop ever more sensitive mirror, laser, and seismic-isolation technology. In 2010, the detectors were taken offline for a five-year, two-hundred-million-dollar upgrade. They are now so well shielded that when the facilities manager at the Hanford site revs his Harley next to the control room, the scientist monitoring the gravitational-wave channel sees nothing. (A test of this scenario is memorialized in the logbook as “Bubba Roars Off on a Motor Cycle.”) The observatory’s second iteration, Advanced LIGO, should eventually be capable of surveying a volume of space that is more than a thousand times greater than its predecessor’s.

Some of the most painstaking work took place on the mirrors, which, Reitze said, are the best in the world “by far.” Each is a little more than a foot wide, weighs nearly ninety pounds, and is polished to within a hundred-millionth of an inch of a perfect sphere. (They cost almost half a million dollars apiece.) At first, the mirrors were suspended from loops of steel wire. For the upgrade, they were attached instead to a system of pendulums, which insulated them even further from seismic tremors. They dangle from fibres of fused silica—glass, basically—which, although strong enough to bear the weight of the mirrors, shatter at the slightest provocation. “We did have one incident where a screw fell and pinged one, and it just went poof,” Anamaria Effler, a former operations specialist at the Hanford site, told me. The advantage of the fibres is their purity, according to Jim Hough, of the University of Glasgow. “You know how, when you flick a whiskey glass, it will ring beautifully?” he asked. “Fused silica is even better than a whiskey glass—it is like plucking a string on a violin.” The note is so thin that it is possible for LIGO’s signal-processing software to screen it out—another source of interference eliminated.


If photons of light have no mass, how can space be bent by gravity?

We have seen from observations of light coming from behind objects of high mass, that the light is ‘lensed’ by the gravitational field of massive objects. However, light itself has no mass, so how is it affected by the gravity of these objects?

The first point to make is that while photons (little packets of light energy) do not have mass, they do have momentum, and a change in momentum yields a force, so in actual fact light is able to physically interact with matter. However, the key to this question came when Einstein developed his theory of general relativity. Photons of light are not technically affected by large gravitational fields instead space and time become distorted around incredibly massive objects and the light simply follows this distorted curvature of space.


Skywatching

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Astronomers find new, ancient source of gravitational lensing

Figure 1: Eye of Horus in pseudo color. Enlarged image to the right (field of view of 23 arcseconds x 19 arcseconds) show two arcs/rings with different colors. The inner arc has a reddish hue, while the outer arc has a blue tint. These arcs are lensed images of the two background galaxies. There are blobs in and around the arcs/rings, which are also the lensed images of those background galaxies. The yellow-ish object at the center is a massive galaxy at z = 0.79 (distance 7 billion light years), which bends the light from the two background galaxies. The wide field image in the background is here. Enlarged image of the Eye of Horus is here and the image with labels is here. Credit: NAOJ

Light from a distant galaxy can be strongly bent by the gravitational influence of a foreground galaxy. That effect is called strong gravitational lensing. Normally a single galaxy is lensed at a time. The same foreground galaxy can – in theory – simultaneously lens multiple background galaxies. Although extremely rare, such a lens system offers a unique opportunity to probe the fundamental physics of galaxies and add to our understanding of cosmology. One such lens system has recently been discovered and the discovery was made not in an astronomer's office, but in a classroom. It has been dubbed the Eye of Horus (Fig. 1), and this ancient eye in the sky will help us understand the history of the universe.

Classroom Research Pays Off

Subaru Telescope organizes a school for undergraduate students each year. One such session was held in September 2015 at the NAOJ headquarters in Mitaka, Tokyo (Fig. 2). Subaru is currently undertaking a massive survey to image a large area of the sky at an unprecedented depth with Hyper Suprime-Cam as part of the Subaru Strategic Program. A group of astronomers and young students were analyzing some of that Hyper Suprime-Cam data at the school when they found a unique lens system. It was a classic case of a serendipitous discovery.

"When I was looking at HSC images with the students, we came across a ring-like galaxy and we immediately recognized it as a strong-lensing signature," said Masayuki Tanaka, the lead author of a science paper on the system's discovery. "The discovery would not have been possible without the large survey data to find such a rare object, as well as the deep, high quality images to detect light from distant objects."

Arsha Dezuka, a student who was working on the data, was astonished at the find. "It was my first time to look at the astronomical images taken with Hyper Suprime-Cam and I had no idea what the ring-like galaxy is," she said. "It was a great surprise for me to learn that it is such a rare, unique system!"

Figure 2: Data analysis workshop for undergraduate students, held in Mitaka Campus of the National Astronomical Observatory in September 2015. Credit: NAOJ

A close inspection of the images revealed two distinct arcs/rings of light with different colors. This strongly suggested that two distinct background galaxies were being lensed by the foreground galaxy. The lensing galaxy has a spectroscopic redshift of z = 0.79 (which means it's 7.0 billion light-years away) based on data from the Sloan Digital Sky Survey. Follow-up spectroscopic observations of the lensed objects using the infrared-sensitive FIRE spectrometer on the Magellan Telescope confirmed that there are actually two galaxies behind the lens. One lies at z = 1.30 and the other is at z = 1.99 (9.0 and 10.5 billion light-years away, respectively).

"The spectroscopic data reveal some very interesting things about the background sources," said Kenneth Wong from NAOJ, the second author of the scientific paper describing the system. "Not only do they confirm that there are two sources at different distances from us, but the more distant source seems to consist of two distinct clumps, which could indicate an interacting pair of galaxies. Also, one of the multiple images of that source is itself being split into two images, which could be due to a satellite galaxy that is too faint for us to see."

The distinct features for the system (several bright knots, an arc, a complete Einstein ring) arise from the nice alignment of the central lens galaxy and both sources, creating an eye-like structure (Fig.3). The astronomers dubbed it Eye of Horus, for the sacred eye of an ancient Egyptian god, since the system has an uncanny resemblance to it.

he survey with Hyper Suprime-Cam is only 30% complete and it will collect data for several more years. Astronomers expect to find roughly 10 more such systems in the survey, which will provide important insights into the fundamental physics of galaxies as well as how the universe expanded over the last several billion years.


Fine lines criss cross the palms in all directions forming large and small grids. This shows a very busy, detailed and analytical mind. The chaotic nature of the fine creases is reflected in the apparent disorder on his desk.

The book “A Perfect Mess,” by Eric Abrahamson and David H. Freedman, describes the method behind the madness. “Mess isn’t necessarily the absence of order. A messy desk can be a highly effective prioritizing and accessing system. In general, on a messy desk, the more important, urgent work tends to stay close by and near the top of the clutter, while the safely ignorable stuff tends to get buried to the bottom or near the back, which makes perfect sense. The various piles on a messy desk can represent a surprisingly sophisticated informal filing system that offer far more efficiency and flexibility than a filing cabinet could possibly provide.”

Of course, I’m quite proud to say I have some things in common with Einstein, too… for instance his filing system. Click on the photo for a closer look at the details of his desk, as it was left at the Institute for Advanced Study, when he passed away. There are bundles and packets of papers tied with string and calculations on a chalkboard. What is most remarkable to me is that there are few books on the shelves or his desk. Mostly papers, files, and folders filled with his vast collection of information. Frozen there in the photos of a cluttered desk might be found a piece of the mind of Albert Einstein. I had to wonder if he knew of his impending death and everything on the desk was in intended order.

“The intuitive mind is a sacred gift and the rational mind is a faithful servant. We have created a society that honors the servant and has forgotten the gift.”

Albert Einstein’s Right Hand – “Secrets of Hand Reading” Noel Jaquin (1934)


The main lines in the hands are formed by tracing the radiants or one of the three ridges that flow from the triradii under the fingers. The ridges are not sharp in these prints, but enough of the flow of ridges is visible to be able to identify the general direction they move and the location they leave the palm. I have traced them in a general way, leaving out the ridges that were not clearly visible.

Typically the main line from under the index finger, known as Main Line A, ends on average right about where Einstein’s ends. Usually the non-dominant hand’s main line moves farther down into the palm than in the dominant. It appears that both main lines end at about the same location. This is fairly common on people who claim to be ambidextrous.

In this close-up of the left interdigital area between the ring and little fingers there is the appearance of a vestigial loop. This is formed by a convergence of ridges in a portion of the interdigital IV zone. A complete loop here, when found, is considered to relate to a person’s ability to grasp things. They tend to have a witty mind and their own special kind of humor. A vestige is a formation that is incomplete or a unique disturbance in the flow of the rows of parallel ridges. People with an unusually formed pattern in this area tend to relate to the experience of having themselves find humor in places not noticed by others. Laughing out loud alone in the theater might be a common trait.

On the hypothenar, or moon area of Einstein’s right palm, there is a configuration that very closely resembles the column or comb vestige. This is a formation where rows of horizontal ridges meet vertical ridges surrounding the thenar, or Venus, mount. People with this arrangement of ridges in this area of the palm tend to have particularly organized minds. They are very good at linear thought or being able to scan through their brains for the information they seek, like it’s filed on a shelf in their brain.

Einstein was Jewish. From the many bar and bat mitzvah’s I’ve read hands at, I can attest to the fact that the raja loop, or interdigital loop between the index and middle fingers, is more commonly found on those with Jewish ethnicity. So is finding patterns between all the four fingers. An aura of charisma and charm often surrounds the owners of these raja loops. This loop forms on the same mount (the Mount of Jupiter) that the Ring of Solomon and Empathy lines appear. Einstein has a trace of these lines.

“How strange is the lot of us mortals! Each of us is here for a brief sojourn for what purpose we know not, though sometimes sense it. But we know from daily life that we exist for other people first of all for whose smiles and well-being our own happiness depends.”

“Isn’t it strange that I who have written only unpopular books should be such a popular fellow?”

A noticeable feature in Einstein’s hands are the many fine and deep creases. The photos show full based palms and thick, sausage-like fingers. He was a man of very deep emotional feelings. He experienced life strongly through emotions and sensations of empathy. People with thick middle sections to their fingers have good listening skills. They tend also to be magnets of people looking for a listening ear.

“He who joyfully marches in rank and file has already earned my contempt. He has been given a large brain by mistake, since for him the spinal cord would suffice.”

In each hand, the head line starts out clearly separated from the life line. This feature represents independent thinking. Here is a person who is not naturally of the herd mentality, but rather someone who follows their own path in life. There are no strong vertical lines under the index finger, so leading others isn’t an interest either. He’s going his own way, following his own star, and if you wish to follow down the path, you may. The right head line starts out clear and stays that way until past the middle finger. This shows alert clear thinking from the start. He may appear absent minded and lost in thought, but he hasn’t lost the initial thread of the topic of the moment. Starting out straight shows an initial effort toward clear, practical, and meaningful thought. As the crease bends downward under the ring finger it becomes illustrative of an abstract, dreaming, and creative mind.

“I think and think for months and years, ninety-nine times, the conclusion is false. The hundredth time I am right.”

Long middle sections to his fingers show a love of detail and spending time planning, organizing and thinking things through. Combine these with the long head lines with their forks and branches and you have the ingredients for a person who has a patient mind and doesn’t like to be rushed to conclusions.

“I hate crowds and making speeches. I hate facing cameras and having to answer to a crossfire of questions. Why popular fancy should seize upon me, a scientist, dealing in abstract things and happy if left alone, is a manifestation of mass psychology that is beyond me.”

Pink arrows on the right hand point to a crease that floats at the end of the head line, running parallel to the downward branch. Since it’s disconnected, it shows the ability to disconnect from the world once he is deep thought. This line is often on people who either daydream or meditate frequently, or both. You’ll find it, also, on the hands of those who can get lost for hours in video games. It’s a good ability to have when you need to concentrate in a place with a lot of activity and movement going on around you.

The purple arrows point to a fragmented Sun Line, also called a Line of Apollo. This is a crease that runs down into the palm from under the ring finger. It would show that Einstein put effort into developing his natural skills and gifts. It is made up of dual creases running side by side. At the head line it changes direction aiming to the outer corner of the palm. This is the area of the subconscious and abstract thinking. His work was as much a hobby as it was his profession. He was gifted in a number of ways. The blue arrow at the top of the Sun Lines points to a spraying of creases aiming upward toward the finger. This shows a pleasure in giving and presenting. He gave of himself because it gave him pleasure, not with expectations in return from those to whom he gave, nor because of their expectations.

“I am neither especially clever nor especially gifted. I am only very, very curious.”

The narrow space between the head and heart lines, under the middle finger, shows that he didn’t like to compromise when it came to his principles and values. He also didn’t like to find himself in situations where other people’s efforts, that may not be to his standards, would reflect back on him. This works in combination with the independent head lines.

“The ideals that have lighted my way and time after time have given me new courage to face life cheerfully, have been Kindness, Beauty and Truth.”

The healer’s marks (yellow arrow) are vertical lines under the little finger. These are on people who are sensitive to their environment and the energy of the people who occupy that space. They relate to a form of empathy. These lines in Einstein’s palm connect to his own Mercury or health lines (pointed to in orange) which continues in an almost straight fashion down the palm. This combines several energies. These health lines illustrate a mind-body connection. Strong gut feelings. The healer’s markings connecting with them would show a very physical source of intuition. Along with the previously mentioned raja loop, this would show a strong ability to read people and the environment in a very physical and mentally intuitive way. He would feel compelled to fix or correct things. If he were in the medical profession, it would be healing related, but for him it was understanding the universe by fully comprehending it.

“The most incomprehensible thing about the world is that it is comprehensible.”

The heart line bends down at its end and touches the life line. This is often on people who have gone through an experience early in life where they have had their ‘bubble burst’. In the right hand, the heart line has faint branches that want to aim up to the index finger. This would show a natural ability to trust and perhaps to be idealistic. When this crease bends down strongly, it shows its owner has learned early that they must rely more on trusting themselves and not on others.

In books about hand anatomy, it is stated that the coming together of the heart, head, and life lines, indicate a stronger hand grip, particularly in males. This can also be symbolic of being forced to get a strong grip on life and reality.

“The intuitive mind is a sacred gift and the rational mind is a faithful servant. We have created a society that honors the servant and has forgotten the gift.”

The yellow and green color can be seen to form a fanning out of the creases while they aim to the bottom outer corner of the palm. The fate (green) and head line endings all fan in a parallel fashion. This shows both a reaching down into the depths of the soul as far as one can go, and at the same time the ability to bring back to the conscious world the results of both productive activity and insight. Like roots.

Creases that arc from near the wrist on the thumb half of the hand, and rise in a big curve over to the percussion, I call the Star Trek Line. These creases form on people that enjoy thrills and desire to go where no one has gone before. It’s beyond just a pioneer spirit as this energy is more about fearlessness and thrills. People in power tend to have these markings, along with those who enjoy x-sports. In older palmistry books, this formation (red arrows) has been referred to as the via lascivia regarding a passion for gratifying physical desires.

When his wife asked him to change clothes to meet the German Ambassador: “they want to see me, here I am. If they want to see my clothes, open my closet and show them my suits.” – Albert Einstein

The lines that radiate out from the thumb show a sensitivity to picking up on what other people project at them. The more these creases cross the life line the more a person cares what some one else thinks. This energy also increases with these lines rising toward the fingers, especially in the direction of the little finger. Once they begin to aim downwards, the person has shifted toward having people around them that care more about what he thinks than he cares about what they think.

The vertical creases that make up the grid effect across the entire thenar mount represent blocks to the free flow of the radiating lines mentioned above. Like inner walls. This grid of lines appears on people who like to challenge and debate things. The combination of the grid pattern here and whorls on both thumbs would increase the enjoyment of playing devil’s advocate and debating for the fun of it.

“The important thing is not to stop questioning. Curiosity has its own reason for existing.”

Einstein had seven of his finger prints as whorls. People with many whorls tend to love research and studying. They are very curious and tend to delve deeply into whatever they are involved in. Another quality of those with these concentric or spiral circle finger prints is the ability to easily make associations and connect the dots. I wonder if most people with these whorl patterns have more glial eavesdropping on the neurons in their brain tissue…

His right middle finger had a loop pattern. This would stand out in the midst of the whorls as different and therefore stand out in his personality. The loop here would allow a flexibility in seeing that other people had different backgrounds and perspectives than his own.

His thumbs are thick and a bit stubby, although not particularly short. There appears to be a balance between being willful and rational. The thicker lower section would show a bluntness in his speech, saying what he thought without worrying too much about diplomacy.

As much expected, the features in Albert Einstein’s hands very closely match his ideals shared in quotes collected over his lifetime. It’s beyond the scope of this blog post to do a complete hand reading, which is also limited by the poor quality of prints available. However, I do hope this bit of analysis arouses curiosity into the world of reading hands.

What was Einstein thinking? From reading his palms, I think he was a free spirited person with the great ability to use his imagination and sensibilities to their fullest. He never stopped exploring the outer reaches of his mind or the inner reaches of his soul. A book on philosophy lay on his desk at the end of his life, at the top of the stack and close at hand.

“Life is like riding a bicycle. To keep your balance you must keep moving.”

As always, your comments are welcome below.

Post Blog Post: Coincidentally, as I finished writing this I discovered a Facebook friend had just shared a wall post saying that the huge hand print collection of Marianne Raschig, including Albert Einstein’s, will go on auction at Sotheby’s in London on June 5 and 6!! How cool is that!? The prints below are a much truer representation of Einstein’s hand shape than those that have been floating around the internet scanned from the book. Especially interesting to note will be the size of his fingers here as compared to the other images available. I can’t wait to see what kind of bids will be offered and who will be the chirology connoisseur that has the winning bid! Click on the photo for a link to the article.

Looking at these prints side by side, you can see the right head line is much cleaner and sharper than the one on the left all the way to the end. The heart line has more feathering in the left hand showing emotional and personal aspects of his personality. These are just a couple of things that support that Einstein favored using his right hand and I would read him as right hand dominant.


Ver el vídeo: Descubren Anillo de Einstein (Agosto 2022).